Domingo día del Señor

El domingo, o día del Señor, es, en primer lugar el día dedicado al descanso y el tiempo reservado para Dios. Es el día por excelencia, en el que celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte, sembrando la semilla de la nueva creación. Es el día en que Dios Padre reúne en su mesa eucarística a sus hijos, los hombres y mujeres de todo el mundo, para alimentarlos con su palabra y su pan celestial. Es el día de fiesta y de descanso para compartir en familia, crecer en fraternidad y cultivar los valores espirituales que nos acercan a Dios.

El descanso dominical nos hace bien a todos, tanto física como mentalmente, lo necesitamos para reponer nuestras fuerzas espirituales y para cultivar en nosotros mismos todo aquello que contribuya fortalecer la vida familiar, la cultura, la ciencia o el arte. Para el antiguo Pueblo de Dios, la prescripción de guardar el sábado para consagrarlo al Señor, tenia varios sentidos: Sábado era un día destinado para hacer memoria de la creación, ya que el séptimo día Dios había terminado su obra y en el había cesado toda actividad, es decir, había descansado. En sábado se hacía el memorial de la liberación de la esclavitud de Egipto. Sábado era un signo de Alianza, pues Dios quería que el pueblo que había liberado de la esclavitud, le adorara como único Dios y Señor. Si Dios había descansado en sábado, este día debía ser un modelo de la acción humana, y por lo tanto, se debía descansar para adorar a Dios y recobrar aliento para el trabajo.

Si los Israelitas guardaban el sábado por motivos tan nobles y justos, nosotros como nuevo pueblo de Dios, celebramos el domingo como un memorial de nuestra salvación en Cristo ya que en domingo fue su gloriosa resurrección y en domingo comenzó la nueva creación, el nuevo pueblo escogido, la Nueva Alianza y la nueva Ley. Fue en día domingo cuando se dieron la mayor parte de las apariciones de Jesús resucitado y en el que comunica su misión a la iglesia en presencia de los apóstoles enviándoles a predicar “Jesús, pues, resucitó en la madrugada del primer día de la semana. Y les dijo: Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación” (MC.16.9.15).

Todos y cada uno de los instantes de nuestra existencia pertenecen a Dios y es El quien nos regala seis días a la semana para que trabajemos y desarrollemos todas las actividades relacionadas con el trabajo, es justo que en su día, hagamos una pausa para un merecido descanso apartando un tiempo para reunirnos como comunidad para compartir la Santa Eucaristía. Nos dice Juan Pablo II que “el domingo debidamente celebrado, libera al hombre de multitud de tensiones. Como día de fiesta y de descanso, ofrece tiempo para la reflexión y el encuentro con Dios y con los demás El domingo tiene, por consiguiente, un alto valor cultural y religioso.Es importante para la comunidad cristiana, pero también lo es para el conjunto de la sociedad. Por ello es preciso proteger en el futuro el domingo. No debe ser sustituido por ningún otro día de la semana” (Discurso a trabajadores).
Los deberes propios del Mandamiento del Señor “Santificarás el día de Fiesta” los encontramos puntualizados en el Código de Derecho Canónico “El domingo ha de observarse en toda la iglesia como fiesta primordial de precepto. El domingo y las demás fiestas de precepto, los fieles tienen la obligación de participar a la Misa. Los files se abstendrán de aquellos trabajos y actividades que impidan dar culto a Dios, gozar de la alegría propia del día del Señor o disfrutar el debido descanso de la mente y del cuerpo” (CIC 1246 y 1247). Es la ocasión para que la familia y la comunidad cristiana se renueven y se reconstruyan en el perdón mutuo y en la solidaridad que debemos tener para con los demás hermanos, es la ocasión para dar vida a la afirmación que nos hace el apóstol Santiago: “La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre es ésta: Visitar a los enfermos y a las viudas en sus tribulaciones y no mancharse las manos con este mundo” (St.1, 27).

El domingo es un regalo de Dios para nuestras vidas y para nuestras familias en el que fortalecemos la fraternidad con la presencia de Dios fuente indispensable de toda vida cristiana.

Oscar Rodríguez Blanco, s,d,b. 

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Actualmente tengo la bendición y la fortuna de pertenecer a la mejor empresa de Comunicaciones y Entretenimiento en Centro América, Grupo Emisoras Unidas. Me desempeño como anchor y manager del show matutino Morning Kiss por KISS FM 97.7 transmitido de Lunes a viernes de 6 a 9 AM y formo parte del departamento creativo a cargo de Yosi Sideral 90.1 y Atmósfera 96.5 de donde también además de creativo y productor, soy la voz institucional. Soy la voz de múltiples marcas en Guatemala y América Latina. Seguro alguna vez has escuchado mi voz en tu radio o tv. Dios en su infinita misericordia me recogió en sus brazos y con amor me dijo que soy su hijo. Soy Católico, ferviente seguidor de la Santísima Trinidad, predicador para la honra de nuestro Amado Padre Celestial..