Las buenas obras Si salvan

  • 16 mayo, 2018
  • Comentarios desactivados en Las buenas obras Si salvan

Unas de las diferencias con los protestantes  se refieren a la salvación por medio de las obras.  La fe protestante indica que únicamente podemos obtener la salvación por la fe en Jesús.  Esto cierra la puerta del reino a millones de personas que, desconociendo a Cristo, están  llamados a la salvación y que, por no haber quien les predique el Evangelio, quedan condenados. El planteamiento católico es diferente: La salvación se obtiene por la fe en Jesucristo y el ejercicio de la Virtud del amor al prójimo, es decir, las buenas obras. Son muchos los textos en el Antiguo  y Nuevo Testamento que avalan la importancia salvífica de las buenas obras.

¿Qué significa creer en Jesús?  Con mucha frecuencia encontramos que hay personas que dicen haber aceptado a Jesús y sus vidas siguen tal cual.  El Evangelio nos llama a una conversión, a un cambio de vida, es decir volver a Dios con nuestra alma, mente y cuerpo. Nuestros criterios son transformados por la Gracia y de allí se vive la vida en el Espíritu.  Jesús nos dice hoy:  «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará.”.  No se trata pues, de levantar la mano y decir que se ha aceptado a Jesús.

La primera lectura de hoy nos presenta un acto de caridad realizado por un matrimonio.  Una mujer que mira la necesidad del profeta y, movida por la gracia de Dios, decide solucionar esa situación. Al gesto desinteresado de este matrimonio, Dios responde con generosidad: su esterilidad se vuelve fecundidad y la recompensa de sus buenas obras es un hijo, que vendrá a alegrar la vida de este matrimonio.

Jesús en el Evangelio de este domingo nos hace un planteamiento lleno de esperanza: “El que los recibe a ustedes me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, se los aseguro».

La fe es ante todo una obediencia. Quien dice que ama a Dios y que ha recibido en su vida, debe convertir ese amor en una acción en favor del prójimo. No se trata de ser buena gente, sino   discípulo que, con su cruz, va por el mundo haciendo el bien como lo hizo Jesús.  Por eso, la salvación está abierta a millones de personas que, sin conocer al Dios de Jesucristo, movidos por la Gracia realizan el bien, luchan por la justicia y entregan su vida al servicio de la humanidad.

Para nosotros, que tenemos la posibilidad de conocer a Dios, se nos pide la fe y las buenas obras. Y se vuelve  para nosotros exigencia de la fe y la Caridad.  Para nosotros, las buenas obras deben estar acompañadas por la vida de la Gracia, pues la buena obra es fruto de la fe en Cristo, quien nos ha librado del pecado por medio de su muerte en Cruz y nos ha dado una nueva vida por su resurrección.  De ahí, que, no toda obra es agradable a Dios, pues el Reino de Dios no se compra, sino que se obtiene por la aceptación del llamamiento de Cristo.

No creamos que las obras  aparentemente buenas y que son fruto del pecado, son aceptables a Dios.  Nosotros tenemos todos los medios para alcanzar la vida en el Espíritu: Tenemos la Palabra de Dios, las enseñanzas de nuestra Iglesia, los sacramentos, los apostolados, la vida de oración…  Al final de nuestra vida nos presentaremos a Dios con nuestra fe y nuestras buenas obras.  No siempre comprendemos el sentido de nuestro trabajo en la Iglesia o el esfuerzo por evangelizar.  A veces pareciera que el Servicio al Señor es inútil.  Pero es al momento de nuestra muerte que comprenderemos el sentido de la fe y obediencia a Jesús.

Asimismo, el presentarnos ante Dios con las obras del pecado y de la muerte nos atraerá para siempre la condenación eterna.  No haber hecho el bien que debimos haber hecho nos condenará.  Los pecados de omisión, en las que pocas veces pensamos, nos condenarán, pues habiendo tenido la posibilidad de hacer el bien, no lo hicimos.

 

P. Mario Fajardo, s.d.b.

marofas52@yahoo.com

 Tel.  503 79866059
Facebook Comments

Perfil del Autor de este contenido

admin
admin
Actualmente tengo la bendición y la fortuna de pertenecer a la mejor empresa de Comunicaciones y Entretenimiento en Centro América, Grupo Emisoras Unidas. Me desempeño como anchor y manager del show matutino Morning Kiss por KISS FM 97.7 transmitido de Lunes a viernes de 6 a 9 AM y formo parte del departamento creativo a cargo de Yosi Sideral 90.1 y Atmósfera 96.5 de donde también además de creativo y productor, soy la voz institucional. Soy la voz de múltiples marcas en Guatemala y América Latina. Seguro alguna vez has escuchado mi voz en tu radio o tv. Dios en su infinita misericordia me recogió en sus brazos y con amor me dijo que soy su hijo. Soy Católico, ferviente seguidor de la Santísima Trinidad, predicador para la honra de nuestro Amado Padre Celestial..