¿ Por qué me tengo que arrodillar ante el Sacerdote en la Misa ?

  • 11 mayo, 2018
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Es una de las preguntas más comunes que hacen los hermanos de otras religiones cuando nos miran en tan bello acto durante la misa.

¿ Por qué me tengo que arrodillar ante el Sacerdote en la Misa ?

Partamos que no lo hacemos ante el Sacerdote.

Lo hacemos ante Dios, el mismo que mediante la Santísima Trinidad vive de forma real en la Consagración.

Una de las enfermedades que más rápidamente se contagia es la gripe, aunque hay otra enfermedad, que no es precisamente del cuerpo sino del alma, que se propaga más rápidamente todavía: no ponerse de rodillas ante Dios. No arrodillarse en la Iglesia durante la Consagración o cuando se va a recibir el Cuerpo de Cristo o cuando uno está ante la presencia de Jesús Sacramentado, hace más daño al hombre que un cáncer terminal.

Hasta hace cuarenta años, la gran mayoría de las personas que asistían a Misa se arrodillaban en el momento de la Consagración y para recibir al Señor en la Comunión. En la actualidad, al menos en mis parroquias, tengo que estar recordándolo continuamente; y a pesar de ello no se arrodillan porque piensan que es un signo de humillación.

Recuerdo que un día, acabada la Misa se me acercó un “transeúnte” y me dijo:

— Los curas antiguos exigen cosas que ya no se llevan. Con razón tiene usted la iglesia vacía. Y luego añadió:

—Dios ha dicho: “ya no os llamó siervos sino amigos”; y uno no se arrodilla ante un amigo.

A lo que yo le respondí:

—Pero ese amigo del que usted habla es también Dios, y a Dios se le debe culto de adoración. O dicho de otro modo: debemos arrodillarnos ante su presencia. Salvo imposibilidad física, por enfermedad o por edad avanzada, todos debemos arrodillarnos ante Cristo realmente presente en la Eucaristía. Si no lo hacemos eso es señal de falta de fe.

El hombre se marchó. Sé que no le convencí; pero al menos le di razones para pensar.

A veces no sabemos congeniar la intimidad y el amor a Dios, con el sentido de adoración y el respeto. Ambas cosas son posibles al mismo tiempo; es más, una intimidad que excluya el respeto, es una irreverencia; con mucha frecuencia, es fruto de una falsa piedad, y siempre, es señal de que el demonio no anda lejos.

Ya puedes insistir y recordar pero la gran mayoría de las personas se quedan de pie durante la Consagración. He usado muchos modos para volver a instaurar esa costumbre de respeto y adoración: He tocado la campanilla en el momento previo a la Consagración, y nada. He dado homilías respecto al sentido de adoración a Jesucristo presente en la Eucaristía, y nada. He intentado poner a hombres y mujeres estratégicamente colocados en los bancos para que los demás les imiten, y nada. De momento, lo único que me funciona es enseñar a los niños de la catequesis, los cuales sí se arrodillan; pero en cambio sus padres se quedan todo el tiempo de pie.

Y mi pregunta es ésta ¿por qué tanto rechazo a ponerse de rodillas? La respuesta es muy sencilla; pero permítanse primero contarle una historia que algún día nos compartió el Padre Carlos Pratz.

Mi padre murió hace poco más de dos años. Cuando yo iba a casa de mis padres, en alguna ocasión mi padre me pidió confesión. Él ya tenía cerca de los 90 años. Nos íbamos a un lugar recogido de la casa y allí, ofreciéndole una silla para sentarse, me disponía a confesarle. Nunca aceptó la silla. Él siempre me decía:

— Ante Dios, ¡siempre de rodillas!

— Pero papá, si ya no puedes arrodillarte.- Y él me respondía:

— Seguro que si se me hubiesen caído al suelo 50 centavos me agacharía a recogerlos; ¡cuánto más si voy a recibir el perdón de Dios!

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Actualmente tengo la bendición y la fortuna de pertenecer a la mejor empresa de Comunicaciones y Entretenimiento en Centro América, Grupo Emisoras Unidas. Me desempeño como anchor y manager del show matutino Morning Kiss por KISS FM 97.7 transmitido de Lunes a viernes de 6 a 9 AM y formo parte del departamento creativo a cargo de Yosi Sideral 90.1 y Atmósfera 96.5 de donde también además de creativo y productor, soy la voz institucional. Soy la voz de múltiples marcas en Guatemala y América Latina. Seguro alguna vez has escuchado mi voz en tu radio o tv. Dios en su infinita misericordia me recogió en sus brazos y con amor me dijo que soy su hijo. Soy Católico, ferviente seguidor de la Santísima Trinidad, predicador para la honra de nuestro Amado Padre Celestial..